BUENOS AIRES (ANP).- Mientras prepara una nueva escapada para los próximos días, el presidente Javier Milei volvió hoy a enviar señales de que sigue respaldando a su jefe de ministros, Manuel Adorni, pero no con el mismo ímpetu de días atrás. Pese a sus bravuconadas respecto a que su hombre de confianza era inamovible, esta tarde acaba de dar un indicio elocuente: nombró hace minutos a Adrián Ravier como nuevo vocero de Presidencia, una forma de admitir que la figura de Adorni es irrecuperable para su gobierno.

Hoy a la mañana, cuando se conoció la noticia de que Milei y Adorni compartieron un desayuno en Olivos, creció la idea de una estrategia para resistir los embates del Congreso para destituir al jefe de Gabinete investigado por presunto enriquecimiento ilícito y por sus infantiles explicaciones sobre cómo obtuvo su actual patrimonio.

Una primera lectura del flamante nombramiento del vocero presidencial es que simplemente se decidió liberar a Adorni del peso de seguir oficiando como tal, algo que venía haciendo a pesar de haber ascendido de puesto y que se le volvió cuesta arriba al caer en desgracia. Con pruebas abrumadoras en su contra y con el veredicto de la sociedad consumado, Adorni pasó las últimas semanas alejado de las conferencias de prensa y tratando de juntar fotos de actividades oficiales para instalar la idea de normalidad, con tortas de cumpleaños de fondo y sonrisas en reuniones de Gabinete que no lograron correr el escándalo de la agenda pública.

Ahora, es lógico pensar que por estas horas el presidente Javier Milei y su hermana Karina analizan —o quizás hasta ya decidieron— cuál alternativa es la viable para salvar el pellejo de Adorni, que no son muchas. Una posibilidad es que los hermanos libertarios apuestan a disfrazar una inevitable interpelación de una rendición de gestión de rutina el próximo 2 de julio y seguir ganando tiempo hasta que las aguas se calmen.

Si Adorni acude a su informe de gestión/interpelación dentro de dos semanas, quizás el gobierno pueda negociar con el PRO para que evite una moción de censura a la que difícilmente el deslomado funcionario podría sobrevivir. Hoy la indignación popular está a flor de piel y el PRO no quiere quedar pegado por lo que si tuviera que votar hoy en el recinto, el bloque tendría que pausar la alianza con LLA y ejecutar a Adorni. Pero si pasan las semanas y el tema se diluye en la sociedad, cualquier acuerdo es factible.

La otra versión, o más bien sospecha, es que Adorni y los hermanos Milei habrían comprendido que la renuncia es el único camino posible y que sería bueno aprovechar la próxima semana ya que Milei no estará en el país. El presidente planea un viaje a España para hacer no importa demasiado qué, y estando lejos sería más sencillo para él fingir demencia y pasar un poco más desapercibido al momento de caer su alfil.

Por eso, lo decisivo ocurrirá la semana que viene, aunque el presidente comenzará mañana mismo a ponerse en guardia, con su visita a la ciudad de Rosario para participar en las ceremonias por el Día de la Bandera. Está previsto que vaya acompañado justamente de Adorni, donde se encontrará con la combativa vicepresidenta Victoria Villarruel. A ella le tiene sin cuidado la antipatía que el presidente le profesa y menos todavía, que no le haya llegado invitación oficial para asistir. Ha dicho que irá al festejo le pese a quien le pese, tal como haría el propio presidente.

Por NP