Buenos Aires (ANP) – De acuerdo con lo que ha dicho esta semana el ministro de Economía, Luis Caputo, los cambios en el manejo de la liquidez de los bancos que el gobierno y el Banco Central dispusieron hace poco mas de un mes, que han derivado en un salto explosivo de las tasas de interés- se originó e-n una conversación que tuvo el funcionario y su equipo con el presidente Javier Milei en abril de ese año.


Caputo dijo que Milei los llamó a la quinta presidencial y allí les dijo que la oposición iba a tratar de destruir el programa económico este año, en el marco de la campaña electoral. De ahí que el kirchnerismo haya liderado los proyectos para incrementar gastos y repartir fondos con las provincias, como es el caso de Impuesto a los Combustibles y los ATN.

Según Caputo, el final de las LEFI, que eran las letras que permitían a los bancos colocar sus excedentes diarios de liquidez, fue una decisión del equipo para evitar que “todos los días hubiera que renovar $16 billones”. En su última aparición en Carajo, el canal de streaming del Godo Dan, consideró que esa masa de liquidez a renovar a diario hubiera generado una mayor tensión del dólar. El ex ministro de Economía Domingo Cavallo solía razonar de manera similar. Solía justificar sus propios errores, afirmando que el resultado hubiera sido peor de no haberlo hecho.

Lo que dijo Caputo está en linea con lo que se rumoreaba en el mercado: de que el final de las LEFI y los cambios en las normas de inmovilidad de fondos de los bancos fue una presión del propio primer mandatario. El rumor ademas señalaba que Caputo había quedado en malos términos. Por eso, en medio del programa mostró los mensajes de whatsapp que se manda con Milei, donde abundan corazones.

El error político

El problema que tiene el razonamiento de oficialismo es que supone que el diagnostico de Milei era el correcto. Todo programa económico opera en un contexto político determinado. La conducción política del mismo es tan importante como la ejecución técnica. Y el liderazgo político no significa expresar en todo momento el apoyo al ministro de Economía. Incluye medir bien los tiempos y no cometer errores que compliquen la gestión de los que administran los números.

Dicho de otra manera, la decisión de Karina Milei de recrear desde el Estado al «Partido Conservador Argentino»  en todo el país, con presencia en cada provincia, ne era compatible con el momento en que atravesaba el plan de estabilización. La hermana del presidente decidió un curso de acción que la llevó a pelearse con todos los gobernadores peronistas que hasta hace un par de meses se mostraban dispuestos a apoyar al Gobierno Nacional. También a romper con todos los legisladores del PRO y radicales que se mostraron dóciles.

Los libertarios creen que si LLA a nivel nacional no se consolida ahora a nivel nacional no lo va a poder hacer más. El costo de esa decisión ha sido el “ataque de la oposición” al programa de Caputo y tal vez, sin que ello tenga como resultado sacar una ventaja importante.

Aunque el oficialismo gane las elecciones parlamentarias de octubre, va a tener que negociar para lograr impulsar su programa de reformas, porque no va a conseguir muchos mas legisladores que los de ahora.
Pero el riesgo es que a pesar de sacar más legisladores, se complique el escenario económico, ya que la suba de tasas de interés que sostiene el Gobierno para evitar que suba el dólar puede derrapar en una recesión, que obligue a hacer mas ajuste fiscal para equilibrar el presupuesto, lo que puede llevar a una espiral recesivo. Puede ocurrir que la mentada caida del riesgo pais, tras ganar las elecciones, no sea tan fuerte.

En definitiva: tal vez el Gobierno tendría que haber priorizado la estabilidad y los apoyos conseguidos hasta el momento y evaluar la recreación de un Partido Conservador argentino maá adelante. Es más: con inflación bajo control le hubiera resultado mas sencillo sumar. Cuando las cosas van bien todos se quieren subir al barco. Si las cosas no andan muy bien, es muy difícil que te respalden y todo que limitado a los mas creyentes.