BUENOS AIRES (ANP).- A casi cuatro años de la invasión de Ucrania, el presidente Volodimir Zelenski afronta el dilema de aceptar un plan de paz que es claramente desfavorable para sus intenciones de ingresar a la OTAN.
Por estas horas, la realidad muestra un argumento que parece innegable, según opinan la mayoría de los analistas: los soldados ucranianos armados por Occidente no pueden vencer al Ejército Rojo.
El gobierno de Zelenski, por otra parte, enfrenta un escándalo de corrupción que involucra al ex jefe de Gabinete, Andrii Yermak, quien encabezaba la delegación ucraniana en las negociaciones con el gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump.

Yermak, de 54 años, considerado el segundo hombre más importante del país, renunció ayer a su cargo por pedido expreso del mandatario ucraniano. Rusia, por otra parte, sostiene que Zelenski no es un jefe de Estado “legítimo”, ya que su mandato expiró en mayo de 2024. Sin embargo, las elecciones fueron postergadas a causa de la invasión rusa.

El jueves, fecha límite puesta por Trump para llegar a un acuerdo (aunque después EEUU dijo que no existe un plazo), Moscú advirtió que solo abandonaría las armas si Kiev se retira del territorio reclamado por el Kremlin.

En la práctica, el pedido ruso significa que Ucrania se aparte del sureste de la península de Crimea, conquistada por Rusia en 2014 y el este de la región del Dombás (formada por las provincias de Donetsk y Lugansk), ocupadas en su mayor parte por los rusos, según informes de la cadena pública británica BBC.

Animado por sus triunfos en el campo de batalla, el presidente ruso Vladimir Putin ha advertido que no existe ningún plan de paz para Ucrania, y que solo figura un borrador presentado por Estados Unidos.

Para Gustavo Alejandro Cardozo, investigador del Centro de Estudios e Investigaciones Brasileños, especializado en la política doméstica de China,”la situación es realmente compleja: el plan tiene puntos que ninguna de las dos partes está dispuesta a aceptar”.

En declaraciones a la agencia Nuevas Palabras, opinó que “Moscú quiere mantener el control de los territorios ocupados y no abre la puerta a negociar ese aspecto, mientras que Ucrania, con el respaldo de Europa, no está dispuesta a reducir su ejército ni a renunciar a la posibilidad de entrar algún día en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)”.

En cuanto al futuro de Ucrania, el académico afirmó que aceptar las demandas de Moscú “sería ceder totalmente a las ambiciones rusas y quedar expuesta a futuros ataques”.

Cardozo señaló que, “con posiciones tan firmes de ambos lados, es difícil pensar en un acuerdo inmediato; lo que se está viendo ahora es mucha presión diplomática, viajes relámpago y conversaciones paralelas, pero todavía no hay señales claras de que alguno de los dos esté dispuesto a ceder”.
“En las próximas horas seguramente habrá movimientos importantes, pero hoy por hoy el panorama sigue muy tenso y con pocas chances de un entendimiento rápido”, dijo el investigador argentino.

El avance de Rusia sobre algunas zonas de Ucrania puso en alerta a la mayoría de los países europeos, más temerosos que nunca por las decisiones del gobierno ruso que ha establecido una silenciosa alianza con China.

La contienda bélica, iniciada con la invasión del 24 de febrero de 2022, ha revivido la discusión sobre la seguridad europea y la dependencia que el viejo mundo tiene de Estados Unidos.

Hasta la fecha, Ucrania ha perdido el 20% de su territorio, pero la Casa Blanca cree que en los próximos meses puede ceder mucho más si sigue resistiendo a las tropas rusas.
Las negociaciones, entre otras cuestiones, están estancadas en los siguientes puntos: la renuncia de Ucrania a todo el Dombás, la posibilidad de que Kiev ingrese a la OTAN y el despliegue en territorio ucraniano de tropas de la Alianza Atlántica.

Otro tema en discusión es el tamaño del ejército ucraniano luego de la guerra, ya que el plan prevé una fuerza de solo 600.000 soldados.

Más allá de la contienda bélica, hubo en los últimos días algunos hechos concretos: Alemania rechaza un acuerdo sin la aprobación de Europa. El jefe del gobierno alemán, Friedrich Merz, apeló a la unidad del Viejo Continente y dijo que cualquier paz forzada sería una capitulación para Kiev.

En este contexto, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, puso en marcha un nuevo modelo de servicio militar en su país, con la excusa de que “hay que prepararse para el peligro” ruso.

Mientras la guerra continúa a paso firme en Ucrania, en Rusia se ha difundido el calendario Vladimir Putin 2026, con una foto del ex agente de la KGB soviética para cada mes del año, acompañada por una frase de su autoría.

Para el mes de enero, por ejemplo, la sentencia elegida es la siguiente: “La frontera rusa nunca termina”, adornada con una foto en la que el mandatario conduce una moto de nieve.

El líder del Kremlin nunca da el brazo a torcer. ¿Acaso el presidente estadounidense no se da cuenta?

Por NP