BUENOS AIRES (ANP).- Más allá del tono victorioso de Estados Unidos e Israel, dos semanas después del inicio de la guerra contra Irán la superioridad militar de los dos aliados no ha podido provocar una rebelión popular contra el régimen teocrático.
Ese era, sin duda, uno de los pilares de la operación. Aun así, la conflagración puso de manifiesto la importancia que tiene los drones iraníes, de bajo costo tecnológico, utilizados eficazmente desde hace cuatro años por Rusia durante la invasión de Ucrania, según los expertos.
La guerra, por otra parte, ha afectado la economía mundial. Por eso, el presidente estadounidense, Donald Trump, autorizó la compra temporal de petróleo ruso para contener los precios del barril de crudo. La decisión perjudica a Ucrania que siempre trató de asfixiar a Moscú a través de las sanciones económicas.
El martes, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, informó que Teherán en las últimas 24 horas había disparado el menor número de misiles y drones desde que comenzó la guerra el 28 de febrero.
El analista Arie Kacowicz denomina a la operación militar contra Irán como la “Tercera Guerra del Golfo”, un enfrentamiento cuyas consecuencias no se pueden evaluar aún en esta primera etapa de ataques contra los persas. El académico, no obstante, se resiste a denominar las hostilidades “como un preludio de la Tercera Guerra Mundial”.
La primera Guerra del Golfo comenzó con la invasión de Irak contra Kuwait (1990-1991), mientras que la segunda contienda bélica se inició con la intervención de Estados Unidos y sus aliados para derrocar al presidente Saddam Hussein (2003), al que acusaban de poseer armas de destrucción masiva que jamás fueron encontradas.
En declaraciones a la agencia Nuevas Palabras, el profesor del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Hebrea de Jerusalén opinó que el actual conflicto contra Teherán debe ser resuelto por la vía diplomática.
“Debe emplearse toda la sabiduría política, la creatividad y la audacia solo con un significado pacífico, sin enviar a nuestros extraordinarios pilotos de la Fuerza Aérea Israelí en misiones de precisión ni blancos de prevención”, afirmó.
El analista insistió en que “se debería buscar y alcanzar la paz y la seguridad con nuestros vecinos árabes, tanto los lejanos como Arabia Saudita y los países del Magreb, así como los cercanos a nosotros, los palestinos, los sirios y los libaneses”.
De todos modos advirtió que el cierre del estrecho de Ormuz, que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omar y el mar Arábigo, por parte de Irán, ha dañado la economía china, y no solo a los países exportadores de petróleo. Recordó que Teherán tiene experiencia militar luego de la larga guerra que mantuvo contra Irak, entre 1980 y 1988. Por lo tanto, señaló que Estados Unidos e Israel no deberían enfrascarse en una larga lucha contra los persas.
“Sugiero que no nos dejemos llevar por la euforia y que adoptemos una actitud sobria y prudente ante el futuro de la guerra que parece incierto”, dijo el analista.
La Agencia Internacional de la Energía advirtió que los ataques israelíes en el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo mundial, han provocado la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado del crudo.
El diario The New York Times señaló en un informe que la Casa Blanca calculó mal la respuesta de Irán a los ataques de Washington y Tel Aviv, mientras que el estrecho de Ormuz sigue intransitable; por lo tanto aumentan los precios del petróleo.
El almacenamiento de uranio enriquecido por parte de Irán también causa preocupación. Durante una entrevista con Radio Francia Internacional, realizada el 10 de marzo, el director general de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi señaló que los persas tienen suficiente material para construir por lo menos diez armas nucleares.
Según The Economist, “Irán podría alargar la guerra para sugerir que es Teherán, y no el Tío Sam, quien lleva la batuta”. El semanario británico sostiene que el cierre del estrecho de Ormuz ha bloqueado ya prácticamente el 15% del suministro mundial de petróleo.
La guerra ha empezado a generar hechos lamentables como el ataque por “error” realizado por la Casa Blanca contra una escuela en Minad (sur de Irán), donde el 28 de febrero hubo casi 200 muertos, en su mayoría niñas, según una investigación preliminar. Washington tenía datos obsoletos, según The Times.
Asimismo, comenzaron a llegar a Estados Unidos los restos de por lo menos una decena de soldados estadounidenses muertos durante las operaciones contra Teherán. Esta situación, según la prensa, de algún modo conspira contra las aspiraciones de Trump de ganar las elecciones de medio término en noviembre.
En este contexto, el nuevo ayatollah de Irán, Mojtaba Jamenei, de 56 años, hijo del asesinado Ali Jamenei, fue sumamente claro en su primer discurso: la República Islámica no se detendrá hasta “vengar la sangre de los mártires”.
