BUENOS AIRES (ANP).- Irán no parece un país derrotado en la guerra contra Estados Unidos e Israel, aunque el presidente Donald Trump asegura triunfante que Teherán jamás construirá una bomba nuclear.

A dos días de cumplir 80 años, el magnate estadounidense dice que se llegó a un “gran acuerdo” para poner fin a la contienda bélica, que será anunciado en los próximos días, pero Teherán asegura que no ha acordado ningún memorando de entendimiento con la Casa Blanca.

Todo parece indicar que Trump no quiere correr riesgos enviando fuerzas terrestres a combatir en Medio Oriente, cuando faltan apenas cinco meses para las elecciones de noviembre, en las que el gobernante Partido Republicano busca retener el control del Congreso.

Antes de que se conociera esta noticia, el mandatario estadounidense había admitido que su sueño era tomar la estratégica isla de Kharg, el principal recurso del Régimen Islámico, de donde salen el 90% de las exportaciones petroleras de los persas.

De todos modos advirtió durante una entrevista con la cadena Fox News: “No sé si Estados Unidos tiene el estómago para eso. Creo que (a los norteamericanos) les gustaría vernos regresar a casa”. Fiel a su estilo burlón, Trump suele reírse de las críticas que le hacen los demócratas a su gobierno por la guerra iniciada contra Irán el 28 de febrero.

No obstante sabe que se está jugando el futuro de su gobierno y de los republicanos, ya que no puede presentarse a la reelección porque la Constitución establece un límite de dos mandatos, según la Enmienda 22. Así y todo, el magnate ha insinuado que le gustaría permanecer más tiempo en la Casa Blanca. Incluso declaró una vez a la cadena NBC News que existían “métodos” para eludir la Carta Magna.

Con el apoyo de sus aliados, Yemen, Hezbollah y las milicias chiitas en Irak y Siria, Teherán ha respondido con firmeza a los ataques estadounidenses e israelíes, cerrando además el Estrecho de Ormuz, una vía marítima por donde pasa el 20% del petróleo mundial.

Entre otros objetivos confesados por Washington, Trump buscaba que los persas se sublevaran contra el régimen teocrático que gobierna el país desde 1979. Pero la situación no cambió en absoluto.

Por el contrario, mientras se intensificaban los ataques contra la capital del país, muchos iraníes respaldaron al gobierno del ayatolah Mojtaba Jamenei, hijo del asesinado Ali Jamenei, para luchar contra los estadounidenses y los israelíes.

“Gracias a esta situación, Irán pudo consolidar más poder y saldrá favorecido con un mayor control del país, al menos durante un breve período después de la guerra”, dijo la analista Negar Mortazavi a la cadena qatarí Al Jazeera.

A pesar del anuncio rimbombante de Trump con Irán, Israel continúa atacando el Líbano para destruir a la guerrilla pro iraní de Hezbollah.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu (en la foto con Trump), que ha tenido diferencias con Washington en cuanto a la metodología de la guerra, asegura que está completamente de acuerdo con el magnate en que Irán no debe tener armas nucleares.

Según la oficina de Netanyahu, citada por la prensa, el final de las negociaciones con Teherán incluirá la eliminación del uranio enriquecido por Irán y, además, se pondrá también límites a la producción de misiles y el “cese del apoyo de Irán a sus proxies (milicias) terroristas en la región”.

Sin embargo, el 12 de junio, Irán reiteró que no renunciará a su derecho de enriquecer uranio, ni al control del Estrecho de Ormuz, en ningún acuerdo que eventualmente firme con Estados Unidos.

Por NP