BUENOS AIRES (ANP).- A pesar de que se cree una suerte de emperador, el presidente Donald Trump ha mejorado su traumática relación con América Latina, tras la intervención de Estados Unidos en Venezuela y el asesinato del principal capo narco en México.
En un discurso sobre el Estado de la Unión, de una hora y cuarenta y ocho minutos, el magnate calificó de “amigo y socio” a Caracas, tras la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, el pasado 3 de enero, para ser juzgados en Nueva York por cargos de tráfico de drogas.
Si bien al principio varios países de la región protestaron por lo que consideraron una violación del Derecho Internacional contra Venezuela, poco a poco muchos de ellos fueron atenuando sus críticas contra Trump, de 79 años.
Hasta Nicaragua, otro adversario de Washington en Centroamérica, liberó a un grupo de presos políticos, tras recibir presiones de la Casa Blanca.
Incluso durante la operación en la que el ejército mexicano asesinó a Nemesio Oseguera Cervantes, alías El Mencho, el narco más temido de México, el pasado 23 de febrero, hubo colaboración de la inteligencia norteamericana.
Por otra parte, el presidente republicano mantuvo en los últimos meses buenos diálogos con los presidentes de Brasil, México y Colombia, Luiz Inácio Lula da Silva, Claudia Sheinbaum y Gustavo Petro, respectivamente, que profesan ideas de izquierda, entre otros mandatarios latinoamericanos.
A mediados de julio de 2025, Lula dijo que Trump “no fue elegido para ser el emperador del mundo”. Sin embargo, durante un intervalo de la la Asamblea General de la ONU en septiembre, los presidentes mantuvieron un breve encuentro, donde hubo una “excelente química” entre ambos.
Tras la captura de Maduro, el líder de la Casa Blanca adoptó una postura de hostigamiento hacia Cuba, agravando el bloqueo económico que mantiene Estados Unidos contra la isla caribeña desde 1962.
Sin embargo, el exilio cubano en Miami reclama al magnate una intervención militar en la Habana similar a la que ocurrió en Caracas.
Para Patricio Navia, profesor de Estudios Liberales en la Universidad de Nueva York, Trump “dio su discurso ante el Congreso en un momento complejo para su gobierno, ya que su aprobación está por debajo del 40%, mientras que el rechazo a su gestión sobrepasa el 50%”.
“Los estadounidenses creen que el país va por mal camino. La gente está preocupada por la economía y perciben que el presidente está más interesado en los conflictos internacionales. La gente también cree mayoritariamente que el gobierno no está haciéndolo bien su política contra la inmigración ilegal”, opinó el politólogo.
Durante su discurso del Estado de la Unión, Trump “se dirigió exclusivamente a sus bases de apoyo; no habló de las preocupaciones de la mayoría de los norteamericanos. Ellos no creen que el país esté en la ´era dorada´ (como dijo el mandatario). Creen, por el contrario, que vamos por mal camino”.
“Si insiste en decirles que ellos están equivocados y que todo está bien, los norteamericanos castigarán severamente a los republicanos en las elecciones de mitad de periodo en noviembre”, advirtió el sociólogo.
El magnate, por otra parte, dijo que en solo un año de gobierno logró una transformación sin precedentes y un cambio radical en Estados Unidos, con respecto a su predecesor en la Casa Blanca, el ex presidente demócrata Joe Biden.
“Es, sin duda, un cambio radical. Y nunca volveremos a donde estábamos hace tan poco tiempo. No vamos a volver atrás”, dijo el líder republicano.
Sin embargo, durante su réplica a los supuestos logros de Trump, la gobernadora demócrata de Virginia, Abigail Anne Spanberger, dijo que “no ofreció soluciones reales para los verdaderos problemas que afronta la nación”.
En tanto, el líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, opinó que el mandatario solo “vomitó mentiras, propaganda y odio”.
Con respecto a Latinoamérica, el presidente norteamericano insiste en reinterpretar la Doctrina Monroe “América para los Americanos”, impulsada en sus orígenes por el presidente James Monroe (1775-1783), para impedir la intervención europea en el continente.
No es nada nuevo en Trump. Ya durante su primera presidencia (2017-2021), había advertido que la presencia de China en América Latina constituía una violación inaceptable para los intereses de Washington. Con su habitual estilo histriónico, dijo tras la captura de Maduro: «La Doctrina Monroe es un asunto importante; pero la hemos superado en mucho, muchísimo. Ahora la llaman la Doctrina Donroe», en referencia a su primer nombre Donald.
