BUENOS AIRES (ANP).- La actitud de España de no permitir que Estados Unidos utilice dos bases militares para atacar a Irán deja una herida abierta entre los dos países que difícilmente será olvidada por el presidente estadounidense, Donald Trump.
Como era de esperar la postura del mandatario del gobierno español, Pedro Sánchez, desató toda la furia del líder republicano que no dudó en calificar a España de “terrible” y “perdedora”, entre otras definiciones pronunciadas en las últimas horas.
Pero el líder socialista no es el único que rechaza la operación emprendida por el magnate neoyorquino junto al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu: la primera ministra italiana, Georgia Meloni (foto), dijo el jueves: “No estamos en guerra y no queremos entrar”.
De todos modos, Italia enviará ayuda en capacidades de defensa aérea, para ayudar a sus aliados en el Golfo Pérsico.
Seis días después de que Washington y Tel Aviv atacarán en forma conjunta a Irán, por su supuesta intención de desarrollar armas nucleares, la guerra está alcanzando a distintos países de Medio Oriente, ya que Teherán bombardeó con drones distintas bases estadounidenses de esa región.
No obstante, el Reino Unido, Alemania y Francia, entre otros, respondieron a los pedidos de Trump para llevar a cabo tareas defensivas, y a pesar de la polémica de Sánchez con EE:UU, la fragata española “Cristóbal Colón” se integró al operativo conjunto.
El gobierno socialista rechazó que Washington usará las dos bases que posee en el sur español para atacar a Irán, amparándose en un tratado que rige entre Madrid y la Casa Blanca.
Sánchez, del Partido Socialista Obrero Español, mencionó también que no existe una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que avale el ataque iniciado el sábado por Estados Unidos e Israel contra Teherán, que causó la muerte del ayatollah Ali Jamenei, de 86 años, líder supremo de Irán.
El mandatario señaló que su posición se resume en cuatro palabras: “No a la guerra”. También dijo que la intervención israelí-estadounidense viola el derecho internacional.
Estados Unidos posee dos bases en España, ambas en el sur de ese país, una ubicada en Rota, en la provincia de Cádiz, y otra en Morón, cerca de Sevilla. El acuerdo firmado entre ambos países sostiene que Washington no puede utilizar estas unidades, que son claves para la defensa del norte de África y del estrecho de Gibraltar, sin previo consentimiento del gobierno español.
Como reacción inmediata, Trump (foto) anunció que cortara todo tipo de comercio con Madrid. Pero hay, no obstante, otros antecedentes entre Estados Unidos y España que obligan a Sánchez a ser cauto en cuanto a su apoyo a Washington.
Durante la invasión estadounidense a Irak en 2003, bajo la presidencia de George W. Bush, el ex jefe del gobierno español José María Aznar envió tropas para apoyar la destrucción de las supuestas armas de destrucción masiva que jamás fueron encontradas en poder del presidente iraquí, Saddam Hussein.
Junto con el Reino Unido, España fue el aliado más fiel de la Casa Blanca. Pero las encuestas de opinión de aquella época señalaban que el 90% de los españoles se manifestaba en contra de esa guerra, según informes difundidos por el Instituto El Cano.
El 11 de marzo de 2004 (11-M) hubo una serie de atentados atribuidos a grupos cercanos a Al Qaeda contra cuatro redes de trenes de Madrid, causando la muerte de 192 personas y heridas en unas 2.000.
Seis días después del ataque israelí-estadounidense, la guerra se ha extendido también al Líbano, donde las Fuerzas de Defensa de Israel atacaron posiciones del grupo pro iraní Hezbollah.
Para el analista Mario Sznajder, doctor en Ciencias Políticas y profesor emérito de la Universidad Hebrea de Jerusalén, «la muerte de Jamenei será algo simbólico de la contienda bélica, pero sin una revuelta de los iraníes no caerá el régimen» que gobierna el país desde la Revolución Islámica de 1979.
“Yo no creo que baste sólo con eliminar las capacidades nucleares y misilísticas de Irán. Hay un problema con el régimen que declara constantemente su odio y deseo de destruir a Israel y también su odio contra Estados Unidos”, dijo Sznajder.
En declaraciones a la agencia Nuevas Palabras, el analista señaló que los problemas internos de Israel “de alguna manera, influyen en la voluntad de Netanyahu de continuar este tipo de enfrentamientos: por un lado con Gaza, por el otro lado, con Irán”.
A fines de octubre, el premier israelí será sometido a una suerte de referendo cuando se realicen elecciones parlamentarias en ese país.
Trump, por otra parte, no duda en que alcanzará una victoria total sobre Teherán, para iniciar un proceso de transición hacia un gobierno moderado. Según algunos analistas, el jefe de la Casa Blanca necesita aliados fuertes para llevar a cabo este objetivo.
Desde luego, Sánchez no es el mejor amigo de EEUU. Por eso no es casual que el diario británico Financial Times haya definido al presidente del gobierno español como “la némesis (el enemigo mortal) de Trump en Europa”.
