BUENOS AIRES (ANP).- La sola idea de lanzar una batería de medidas para estimular a la economía argentina de cara a las Fiestas y a la próxima carrera electoral enfurece al presidente Javier Milei, quien la semana pasada sostuvo con vehemencia ante un auditorio colmado que recurrir a tales prácticas del pasado populista sería «inmoral».

Sin embargo, algunas noticias están dando pistas de que el gobierno está bajando los decibeles y dando pasos para hacer algunas concesiones. Hoy se publicó una nueva prórroga del aumento al Impuesto a los Combustibles para evitar que la inflación vuelva a salirse de control, tal como se había hecho en los últimos dos meses, y ya es un hecho que ampliará los subsidios entre 10% y 15% a las empresas de colectivos del AMBA para no incrementen el boleto en noviembre.

Además, alarmado por la quiebra inminente de sectores como electrodomésticos nacionales, ya se habla de que Milei dio luz verde para habilitar créditos destinados a la compra de bienes durables, mientras se rumorea que pronto echará mano del FGS de la Anses para tirar un salvavidas a la construcción, un rubro que, aunque el gobierno libertario busque reescribir los manuales de historia económica, sigue marcando el pulso de la actividad.

Un dato importante para saber si el presidente concretará e incluso intensificará las medidas de reactivación típicas de los períodos pre-electorales será lo que suceda la semana que viene en las elecciones de medio término de su aliado Donald Trump. Si el estadounidense no logra una buena actuación y pierde mucho terreno en el Parlamento, se traducirá en menos probabilidades de que el Tesoro de Estados Unidos acuda en ayuda de Argentina ante una eventual corrida en 2027.

La industria, otro sector de mano de obra intensiva que Milei insiste en librar a su suerte, espera la visita del ministro de Economía, Luis Caputo, para la semana que viene, el mismo día de las elecciones estadounidenses, y sin duda tiene expectativas de algún anuncio relevante. Otro discurso repetido jurando que el gobierno tiene munición gruesa para evitar cualquier shock cambiario y apelando a que confíen e inviertan sería una pérdida de tiempo, tanto para los empresarios como para las aspiraciones de reelección del gobierno.

Otro dato que falta saber es lo que sucederá con la eliminación de las PASO. Si el gobierno logra desactivarlas, el gobierno tendrá hasta octubre del año que viene para intentar lo que sea que se le ocurra llegado el momento. Si las primarias se mantienen, tendrá la mitad del margen para mostrar resultados antes de que las urnas den su veredicto.

En diciembre próximo se sabrá si Milei se mantiene incólume en su convicción de que las medidas de estímulo no son necesarias para ganar las elecciones, o si sucumbe al populismo que tanto odia y lanza algunos de los incentivos ya conocidos disfrazados con algún relato libertario. Adivinarlo no es fácil: en el escenario más adverso, no está claro si primará su deseo de ser reelegido por sobre su incapacidad para, como decía la vieja política, dejarse torcer el brazo.

Si tiene algún asesor idóneo, le advertirá que nada peor para los argentinos que una Navidad sin dinero para festejar en familia, y que las vacaciones de verano pasan pronto. De ahí al inicio del ciclo lectivo de 2027 hay un suspiro y el gobierno tendrá que demostrar que su programa funciona y que la desregulación laboral crea empleos, dos cosas que hasta ahora no han sucedido.

 

 

Por NP