BUENOS AIRES (ANP).- Benjamin Netanyahu debería entender que las guerras no solo se ganan en el campo de batalla.
Tres años después del ataque de Hamas, el primer ministro israelí sigue sin aceptar la posibilidad de que una comisión estatal independiente investigue cómo fueron burladas las fronteras de uno de los países más vigilados del planeta.
El asesinato de más de 1.200 personas y la captura de 251 rehenes, ocurrido el 7 de octubre de 2023 en el sur israelí, es recordado por estos días como el peor crimen cometido contra la comunidad judía desde el Holocausto en la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo, desde varios países europeos, entre ellos Francia, España y el Reino Unido, crecen las muestras de rechazo hacia la descontrolada represalia militar cometida contra los palestinos, como ocurrió el 4 de octubre durante un partido de fútbol, en el que el equipo de Irlanda se negó a saludar a los jugadores de la selección israelí.
La contraofensiva ha provocado la devastación de Gaza, donde murieron al menos 74.200 palestinos mientras que otros 175.000 resultaron heridos, informó el Ministerio de Salud controlado por Hamas, que es tomado como válido por Naciones Unidas.
El 23 de junio, la Comisión Internacional Independiente de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado señaló que Israel comete genocidio en Gaza al atacar deliberadamente a niños palestinos.
Aun así, Netanyahu niega que Israel haya llevado a cabo un delito de estas características en el enclave donde vivían 2,3 millones de personas.
En el plano doméstico, el premier afrontará un gran desafío para su liderazgo en las elecciones del próximo 27 de octubre, donde se elegirán 120 miembros del parlamento (Knéset).
Su principal rival es Gadi Eisenkot, ex jefe del estado mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, del partido Yashar (honesto en hebreo), cuyo hijo y sobrino murieron en combate en Gaza.
El candidato de centro derecha advirtió: «Cualquiera que aspire a liderar (Israel) tiene el deber de dar respuestas completas, directas y honestas al electorado» sobre el “fracaso del 7 de octubre”.
Pero Netanyahu no quiere que el presidente de la Corte Suprema, Isaac Amit, designe una comisión estatal independiente porque desconfía del Poder Judicial, ya que puede estar sujeto a presiones políticas. En cambio, impulsó una comisión integrada por ministros de su gabinete en diciembre de 2025.
El líder israelí, de 76 años, ha calificado “como una mentira absoluta” una investigación publicada por el diario israelí Haaretz que asegura que el premier fue advertido por Emiratos Árabes Unidos de que Hamas llevaría a cabo una gran operación antes de dicho ataque.
Tras cumplirse un año del cese el fuego establecido mediante un acuerdo internacional bajo la mediación de Estados Unidos, Egipto y Qatar, que incluyó el retiro parcial de tropas israelíes en Gaza, no existe hasta el momento ningún tipo de reconstrucción en ese territorio devastado por los ataques israelíes.
“Hamas sigue siendo la fuerza más fuerte (en Gaza) y un gobierno alternativo no se ve en el horizonte. Y aunque el mundo muestra más simpatía hacia los palestinos, esa simpatía no se está traduciendo en un cambio real”, dijo el analista Jack Koury en un artículo publicado en Haaretz.
Según el plan de la Junta de Paz para Gaza, el grupo islámico palestino aceptó desarmarse solo si Israel se retira completamente del enclave, hecho que hasta el momento no ocurrió en ese territorio.
A principios de agosto, Netanyahu fue contundente: “Conmigo no habrá un Estado palestino”, tal como reclama la Organización de las Naciones Unidas en la Declaración de Nueva York, aprobada el 12 de septiembre de 2025.
Israel tiene una causa abierta por genocidio en el Tribunal de justicia de la Haya. Por otra parte, a fines de noviembre de 2024, la Corte Penal Internacional (CPI) dictó una orden de arresto contra Netanyahu y el ex ministro de Defensa, Yoav Gallant, por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad en Gaza.
Tres años después del fatídico 7 de octubre, Israel ha logrado en los últimos años grandes victorias en el campo militar, matando a varios jefes de Hamas, de Hezbollah y de Irán, entre ellos el líder supremo de los persas, el ayatollah Ali Jamenei.
Con todo, el tema principal de las elecciones del 27 de octubre es la supuesta responsabilidad que tuvo Netanyahu para anticiparse a la matanza llevada a cabo por Hamas.
Un dato de la historia: la ex primera ministra Golda Meir renunció a su cargo el 10 de abril de 1974, tras perder la credibilidad política por no haber prevenido unos meses antes el ataque sorpresa de una coalición encabezada por Egipto y Siria que dio inicio a la guerra de Yom Kipur.
Más de 2.700 soldados israelíes murieron en esa contienda bélica, cifra que fue suficiente para que algunos la calificaran como “la peor primera ministra de la historia de Israel”.
