BUENOS AIRES (ANP).- El desarme de Hamas se alarga en el tiempo, ya que un acuerdo alcanzado por Estados Unidos fue rechazado por el primer ministro Benjamin Netanyahu que exige la entrega total de armas antes de la retirada israelí.
Tal como ocurrió durante el inicio de la guerra contra Irán, el 28 de febrero, el presidente estadounidense, Donald Trump, y el primer ministro judío mantienen diferentes puntos de vista sobre la resolución del conflicto de Medio Oriente, aunque son estrechos aliados.
El jefe de la Casa Blanca, por un lado, afronta el desafío de las elecciones legislativas de noviembre en las que puede convertirse en un “pato rengo”, expresión adoptada para reflejar la escasa influencia de un presidente en Estados Unidos.
Netanyahu, por otra parte, debe consolidar su liderazgo ante la sociedad israelí en las elecciones parlamentarias del 27 de octubre, tras la incursión militar llevada a cabo tres años atrás por Hamas en el sur israelí que provocó unos 1200 muertos, en su mayoría civiles, y el secuestro de 251 israelíes.
Las expectativas generadas por la Administración Republicana para que Hamas entregue sus armas, tras un acuerdo alcanzado el 30 de julio, perdieron fuerza después de las declaraciones del primer ministro israelí, el pasado 4 de agosto.
Al respecto, Netanyahu fue tajante: “Trump y su equipo creen que pueden conseguir que Hamas se desarme y desmilitarice Gaza. Nos enviaron un borrador, pero no lo hemos aceptado”.
El líder del Likud, cuya coalición de gobierno soporta la presión de sus socios de extrema derecha para que rechace el acuerdo, insiste en que Hamas debe desarmarse en forma total antes de que se realice la retirada del ejército israelí.
El pacto alcanzado por la Administración Republicana busca que se cumplan los acuerdos de alto el fuego establecido el 9 de octubre de 2025. Estos convenios permitieron detener las principales operaciones militares y la liberación de los últimos rehenes israelíes.
Hamas, en cambio, reclama la retirada total de Israel del territorio de Gaza, para que luego se consolide una nueva administración tecnócrata, según el plan anunciado el 30 de julio por la llamada Junta de Paz para el desarme completo del grupo palestinos y otras organizaciones armadas.
Israel controla actualmente el 60% de Gaza.
Pero, a pesar del alto el fuego, continúan los bombardeos israelíes y los ataques de Hamas de un lado al otro de la llamada Línea Amarilla, que divide la Franja en dos: al oeste bajo control palestino y al este bajo la ocupación militar israelí.
En una nota de opinión publicada el 5 de agosto en el diario Haaretz, bajo el título de “La victoria total de Israel significa terminar la guerra”, el analista Zvi Bar´el señala que “la destrucción de las capacidades militares de Hamas permanece incompleta”
“Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) están bombardeando la Franja de Gaza, matando a mujeres y niños, para atacar a miembros de la alta jerarquía de Hamas”, advierte.
También opina que “la implementación del ´plan de paz´ del presidente estadounidense está atascado tanto como que Hamas rechaza el desarme.
La eliminación del gobierno fundamentalista islámico, otra meta de la guerra, está aún dentro de una perspectiva lejana”.
El analista para asuntos de Medio Oriente opina que “Hamas gobierna sobre dos millones de gazatíes, amontonados (tras la guerra con Israel) en el 30% del enclave” y advierte que “la transferencia del poder a la Junta de Paz está condicionada al desarme” del grupo palestino.
Además de ocupar Gaza, Israel controla desde marzo una amplia faja del Líbano. También ocupa una porción de tierra tras la caída de Bachar al Assad en 2024.
Tras el derrocamiento del dictador sirio, Israel destruyó más del 85% de los activos militares de Siria, incluida la mayor parte de la fuerza aérea y la marina, así como la infraestructura de defensa clave, lo que causó preocupación en el gobierno turco del presidente Recep Tayyip Erdoğan, según informes del sitio Arab News.
Israel, por otra parte, dijo que emprendió dicha acción militar en Siria, para evitar que las armas cayeran en manos de “extremistas”.
La ofensiva israelí en Gaza dejó más de 73.000 muertos. Hamas, respaldada por el gobierno de Irán, es considerada una organización terrorista por la Unión Europea, Estados Unidos y otros países.
El 16 de septiembre de 2025, una Comisión Internacional independiente, establecida por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, afirmó que Israel cometió un genocidio en Gaza.
La presidente de esta comisión, Navi Pillay, según el sitio online de la ONU, “es evidente que existe la intención de destruir a los palestinos de Gaza mediante actos que cumplen los criterios establecidos en la Convención sobre el Genocidio”.
Israel, no obstante, rechazó las denuncias y dijo que el término “genocidio”, adoptado en 1944 por el jurista judío polaco Raphael Lemkin se utiliza en forma distorsionada.
