BUENOS AIRES (ANP).- Keiko Fujimori, la presidenta electa de Perú, se empecina en defender el legado de su padre cuando alguien le recuerda que fue un dictador condenado por graves violaciones a los derechos humanos.
Basta que se le mencione a Alberto Fujimori (1990-2000), un ex presidente al que se le atribuye haber ordenado la economía y derrotado a la guerrilla maoísta de Sendero Luminoso, para que su semblante se transforme, aunque su tono de voz siga siendo cordial con la persona que la entrevista.
De todos modos Keiko, de 51 años, trata de diferenciarse de su padre y de adaptarse a los nuevos tiempos que vive la democracia, con un modelo económico que es admirado por la derecha y la ultraderecha latinoamericana.
Favorecida por el voto de los peruanos que viven en el extranjero, concentrados mayormente en Argentina, Chile, Estados Unidos, España e Italia, la candidata derechista derrotó al izquierdista Roberto Sánchez por poco más de 47.000 votos, un 0,27% del padrón electoral, de acuerdo al recuento final de la segunda vuelta realizada el pasado 7 de junio.
Frente a una sociedad polarizada, Fujimori prometió orden y seguridad para luchar contra la delincuencia, recordando el polémico legado dejado por su padre. El próximo 28 de julio asumirá la presidencia para un periodo de cinco años.
De inmediato su victoria fue bien recibida por todo el arco financiero internacional. La agencia de calificación estadounidense Moody´s dijo que su triunfo refuerza la política macroeconómica de un país más predecible, con un perfil de crédito soberano y un entorno que favorecerá la inversión y el crecimiento económico.
En un comunicado, Moody´s opinó que la continuidad de las políticas y el esfuerzo para reducir las cargas regulatorias destrabarán proyectos de gran escala en minería e infraestructura. Pero advirtió que aún está por definirse “una mayor reducción del déficit fiscal”.
Sin embargo, el informe Riqueza y desigualdad en Perú, difundido por Nuestro Mundo en datos, señala que el 0.1% concentra alrededor del 22% de los ingresos, lo que convierte a Perú en el país con la mayor desigualdad del mundo. También asegura que el 10% más rico acumula el 59% de los ingresos, entre otras variantes observadas.
El estudio, difundido el 30 de abril, advierte además que la desigualdad podría ser mayor debido al subregistro de los sectores más ricos en las estadísticas oficiales, informó el diario La República.
El modelo económico peruano fue instaurado en 1990, reduciendo la protección social y la formalización laboral. Algunos analistas, no obstante, mencionan que el plan detuvo la hiperinflación anual que en dicho año era de 7650%.
Con el apoyo de las fuerzas armadas, el ex presidente dio un “autogolpe” que disolvió el Congreso el 5 de abril de 1992, intervino el Poder Judicial y asumió el control absoluto del Estado.
En abril de 2009, la Corte Suprema condenó a Fujimori a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad. Pero luego recibió un indulto humanitario en 2017, si bien fue liberado recién en diciembre de 2023.
El ex mandatario falleció el 11 de septiembre de 2024, a los 86 años. A fines de marzo de 2025, su mano derecha el ex asesor Vladimiro Montesinos fue condenado a 20 años de cárcel por el asesinato de la periodista Melissa Alfaro en 1991.
La reportera, que investigaba las posibles matanzas cometidas durante la lucha antisubversiva, recibió una carta bomba que acabó con su vida. Tenía 23 años.
La presidenta electa, sin embargo, señala que su padre no fue un dictador, aunque tuvo algunos episodios autoritarios y careció de un perfil institucional. De todas formas, la flamante presidenta peruana ha dicho que piensa distanciarse del “pragmatismo” que empleaba el ex dictador, sobre todo con los medios de prensa.
Antes de ganar las elecciones, Fujimori, del partido Fuerza Popular, propuso sacar a Perú en forma parcial de la Corte Internacional de Derechos Humanos, con sede en Costa Rica, para combatir la delincuencia.
“Proponemos mano dura, absoluta decisión para controlar las fronteras, recuperar el control de las cárceles, volver a hacer rastrillaje, que los presos y los internos trabajen por su comida; volver a tener jueces sin rostro; vamos a tener que salir de la Corte”, dijo Keiko a Exitosa, una de las cadenas más grandes de Perú.
Pese a la simpatía que actualmente generan los gobiernos de derecha y de ultraderecha, hay quienes creen que nada es para siempre en la región
En un artículo publicado el 29 de junio en el diario El País de Madrid, el escritor nicaragüense Sergio Ramírez señala que la historia ha demostrado que América Latina tiene un “comportamiento cíclico”.
Por eso, el ex vicepresidente del gobierno sandinista, entre 1985 y 1990, vaticina que la región “(…) puede revertir esta ola y resucitar el viejo nacionalismo antimperialista latinoamericano, que no ha desaparecido, sino que se halla agazapado, y despertará si se comienza a azuzarlo».
