BUENOS AIRES (ANP).- En los últimos días, varios economistas y dirigentes empresariales manifestaron su beneplácito por la aprobación en Diputados de la reforma laboral, que tiene la sanción prácticamente asegurada en el Senado, si bien no escapa a nadie que con la promulgación de la ley comenzará una larga batalla judicial para probar si es o no inconstitucionalidad.
Uno de los economistas que subrayó el aporte positivo que tendrá el nuevo régimen de trabajo es Antonio Aracre, asesor de los últimos dos presidentes, quien esta mañana dijo en una entrevista en Radio Continental que la reforma laboral intenta solucionar un viejo problema que arrastra el país desde hace décadas.
«La reforma laboral viene a traer una respuesta a una problemática que los argentinos vemos hace 25 años sin resolver, que es que tenemos más empleados en la informalidad que en la formalidad», planteó el economista.
En este sentido, señaló que los trabajadores privados registrados suman 6 millones desde hace 25 años mientras que los que están en negro o con empleos precarizados superan los diez millones, un número que va creciendo de manera consistente. «Esto tiene que ver con un costo laboral muy alto, con un riesgo por alta litigiosidad, y por eso la ley busca reducir ambas cosas con reglas más claras, por ejemplo, para calcular una indemnización».
En suma, aportará un marco legislativo «sobre todo para las PyMes, que son las que están más ajustadas en su espalda, y que generan el 80% del empleo. Este es un incentivo para empezar a blanquear a esas personas», sostuvo.
Si la reforma laboral logra bajar la informalidad, sería un enorme acierto de la gestión de Milei, pero varios sectores de la economía no son para nada optimistas en cuanto a los resultados porque hasta ahora el gobierno no ha logrado solucionar el mayor problema del país, que es generar crecimiento. Según el Instituto Argentina Grande, desde que asumió el polémico libertario se perdieron 21.938 empresas, a razón de 30 por día, algo que nada tienen que ver con el costo laboral y la litigiosidad, que siempre fueron altos.
Por otra parte, todavía falta ver qué pasará en los tribunales una vez que la ley sea promulgada. La CGT ya anticipó que el tema irá a parar a la Justicia ya que muchos especialistas coinciden en que no se ajusta a la Constitución. Según los asesores de la central obrera, es probable que la normativa termine en la Corte Suprema, donde no tiene chance alguna de ser validada.
Como siempre, todo dependerá de lo que logre Milei en los menos de dos años que le faltan de mandato. Si la industria sigue deteriorándose, si solo crecen sectores puntuales como la minería, si las tarifas siguen aumentando sin la contrapartida de un mejor servicio y si la reforma laboral no logra el milagro de hacer crecer el empleo de calidad, la larga batalla judicial que se avecina podría dar por terminada la aventura de un nuevo sistema laboral en Argentina.
